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El Aumento Muscular


Siga los siguientes consejos y veremos que pasa :

Procure comer suficiente. Para ganar 1/2 kilogramo de masa muscular efectivamente se necesita un balance positivo de energía de unas 500 a 1,000 calorías por día. Esto implica que aumenten la ingesta de alimentos diariamente.

Comer frecuentemente: Comer frecuentemente e incrementar la cantidad de alimentos en cada comida es una manera efectiva de aumentar la ingesta de calorías. Aliéntelos a basar la alimentación en mas de tres comidas al día (4 a 6 comidas) procurando que no interfieran con los entrenamientos.

Mejore la distribución de las proteínas: Incluir pequeñas cantidades de proteínas en cada comida mejorará el nivel de aminoácidos en la sangre y esto facilitará el desarrollo muscular. Procure que consuman en cada comida alguno de estos alimentos ricos en proteínas: queso, yogurt, jamón, pollo, carne, pescado o huevos.

Aprovechen el momento adecuado: Consumir una pequeña comida rica en carbohidratos y moderada en proteínas inmediatamente después del entrenamiento le ayuda a incrementar las ganancias en la masa muscular, aumentando la producción de hormonas anabólicas, reduciendo el desdoblamiento de las proteínas y suministrando aminoácidos para la síntesis de músculos.

Organícese: El incremento de la ingesta de calorías no es fácil, requiere organización y disciplina. Planifiquen las compras de alimentos, los lugares donde comer o llévelas consigo para evitar omitir comidas o tener que consumir alimentos inadecuados.

Sea constante: Los individuos responden de manera diferente al aumento de músculos. Muchos caen en la trampa de comer y entrenar bien por un par de días y luego pierden la constancia, esto reduce significativamente el progreso del crecimiento en la masa muscular.

Mas adelante seguiremos con mas consejos para aumentar sus masa muscular.

Importancia De Domir bien en el Fisicoculturismo

¿Cuántas horas de sueño necesita un fisicoculturista?

Las horas que pasamos en el gimnasio pueden ser la causa del desarrollo muscular, pero no es durante ese periodo cuando crecen los músculos. La mayor parte del desarrollo se produce mientras estamos dormidos. Pero también pasan entonces otras muchas cosas.

El sueño —que se presentaba como ausencia de actividad— es, de hecho, un momento de impresionante actividad anabólica. Se incrementan los movimientos hormonales, los aminoácidos se dirigen hacia las células, los productos de desecho se eliminan a mayor velocidad.

La temperatura corporal desciende, lo mismo que la presión arterial, especialmente cuando dormimos en posición supina. Las pulsaciones bajan, al igual que la tasa metabólica. El cuerpo está descansando.

Beneficios Del SueÑo:

Metabolismo
Mientras dormimos disminuye el gasto energético y este ahorro de energía se utiliza en funciones reparadoras internas. En situaciones de enfermedad, dormir favorece la recuperación.

Corazón
Durante el sueño, la frecuencia cardíaca es más lenta y los tejidos y células coronarias se benefician de la acción reparadora que se produce por la liberación de la hormona de crecimiento y la melatonina.

Actividad cerebral
Se ha comprobado que es imprescindible para la salud mental, se liberan emociones inconscientes que de otro modo quedarían reprimidas y podrían resultar perjudiciales.
Los sueños también permiten reelaborar las experiencias y emociones vividas durante el día y convertir esas impresiones en recuerdos más permanentes.

LAS EMISIONES DE LA HORMONA DEL CRECIMIENTO

La hormona del crecimiento, emitida por la glándula pituitaria, juega un papel en todas las funciones de crecimiento y reparación. La hormona del crecimiento no es un sustituto de las calorías para las funciones energéticas o de la proteína para los componentes estructurales del músculo. Ningún crecimiento puede producirse sin el apoyo de esta hormona.

Uno de los aspectos más interesantes de la hormona del crecimiento, es que no se emite regularmente sino en diversos impulsos. Esos impulsos aparecen entre 60 y 90 minutos después de habernos dormido. Nadie puede explicar la razón de que el cuerpo trabaje de esa manera, pero el fenómeno de esos impulsos hormonales puede traernos ciertas posibilidades interesantes. La principal de todas sería ésta: ¿Puede incrementarse la cantidad total de hormona del crecimiento emitida haciendo una o dos siestas durante el transcurso del día? ¿Hay factores dietéticos que pueden ayudar al cuerpo a aprovecharse del hecho de que los impulsos de emisión de la hormona del crecimiento adquieren su máximo durante los 60 a 90 primeros minutos del ciclo del sueño? Nadie lo sabe con certeza. Pero las posibilidades son muy interesantes.

¿CUANTO SUEÑO NECESITAMOS?

Como en todas las cuestiones pertenecientes al sueño, no hay aquí una respuesta simple. Sabemos, por ejemplo, que la cantidad óptima de sueño varía a lo largo de la vida.

Si nos preguntasen que cuántas horas de sueño costaría destruir a la Guardia Republicana del Irak, tendríamos que responder que cero. Hay muchos prisioneros que contar y vigilar, no hay tiempo para dormir desde que los tanques empiezan a moverse. De hecho, durante los seis meses largos que nuestras fuerzas pasaron en el Golfo Pérsico, muchos sólo durmieron tres horas diarias. La verdad es que bajo las condiciones normales de combate —o durante la espera prolongada por la batalla — únicamente dormimos lo que podemos.

Al margen de circunstancias excepcionales, la cantidad de sueño necesaria puede estar en función de múltiples factores, incluido la edad. Durante nuestro primer año de existencia solemos dormir 16 horas diarias. Al principio del segundo, ese número se reduce a 12.

La necesidad de sueño va disminuyendo gradualmente hasta que se estabiliza en nueve horas y media durante los años de adolescencia. Hacia los 20 años, el promedio es de unas ocho horas.

La creencia común de que las personas mayores necesitan dormir menos es falsa. El hecho triste es que los ancianos, por diversas razones, tienen problemas para dormir el número de horas que precisan.

Pero ya hemos hablado demasiado de las personas normales. Somos culturistas. ¿Necesitamos, pues, dormir más que los otros?